JUAN RARO OLAF STAPLEDON PDF

Claro, era inevitable. Un gato puede mirar a un rey. La risa de Juan era curiosamente turbadora. Me recordaba ese preludio de chasquidos susurrantes que a veces precede al poderoso estallido del trueno. No puedo contestar esas preguntas y no comprendo, por lo tanto, al Juan esencial. Es probable, al menos, que aparezcan otros de su especie, o aproximadamente de su especie.

Author:Banris Gojora
Country:Guinea
Language:English (Spanish)
Genre:Sex
Published (Last):9 January 2007
Pages:34
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ISBN:525-8-57313-888-8
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Claro, era inevitable. Un gato puede mirar a un rey. La risa de Juan era curiosamente turbadora. Me recordaba ese preludio de chasquidos susurrantes que a veces precede al poderoso estallido del trueno. No puedo contestar esas preguntas y no comprendo, por lo tanto, al Juan esencial.

Es probable, al menos, que aparezcan otros de su especie, o aproximadamente de su especie. El informe de J. Con su particular falta de falsa modestia, Juan me dijo una vez:. Muchos lo consideraban un fracasado. Entre sus antepasados se contaban lapones y finlandeses.

Sin embargo, no era tonta. En adelante, Juan fue definitivamente una persona, y una persona bien despierta, por cierto.

Era un balbuceo rico y sutil, con raras modulaciones y variaciones. El fracaso de los dedos lo descorazonaba. Indudablemente Juan era inteligente. Todos estamos de acuerdo ahora en ese punto. Un martes balbuceaba como siempre. En la tarde le dijo a alguien que ya no le interesaba: - Vete-No-me-gustas-mucho. Era, en verdad, Juan Raro. No hubo respuesta. Y eso es idiota, porque los doces tienen "cuatros" y "treses ", quiero decir "tercios ", y los dieces no.

Juan a veces se dignaba confundirlos con unas pocas palabras. Al principio manejaba con torpeza el cuchillo, se cortaba los dedos y angustiaba a su madre. Era a principios de Desconoce el vocabulario y la historia, pero ha visto todo. Parece visualizar lo que no puede ser visualizado.

Ni siquiera se despidieron. Son algo maravilloso, es verdad, pero cuando se ha terminado con ellos. Quiero otra. No se puede chupar siempre el mismo caramelo. Lo sorprendente era que el deseo de leer se hubiera desarrollado tan tarde.

Empez6 por mantenerse erguido con las manos apoyada sen una silla, balanceando alternativamente uno y otro pie. Pero Juan no se contentaba con caminar. Pero gracias al uso constante, y a su indomable voluntad, pronto empezaron a desarrollarse: rectas, largas y fuertes. Los ojos enormes y el pelo corto y blancuzco le daban un aspecto sin edad, casi inhumano. Pax estaba de compras en la ciudad, y los vecinos se aterrorizaron. El infortunado Tomasito, ante un diablito caprichoso, estaba eclipsado y dolorido.

Pero Anita adoraba a su brillante hermano Juan y se consideraba su esclava. No daba muestras de arrogancia, pero no trataba tampoco de asumir una falsa modestia.

Esteban no le hizo caso. Esteban lo miraba confundido. Esteban se fue sin contestar. La gente entrometida no me gusta. Dos ambiciones dominaron la conducta de Juan durante seis meses: convertirse en un luchador invencible y comprender a los seres humanos.

Ha perdido su vanidad y su extravagancia. Hasta Esteban lo elogiaba. Ese chico ha mejorado mucho -dijo. La paliza le hizo bien. Hay algo falso en todos esos libros. Uno a uno los muchachos de la vecindad fueron derrotados. Y no puedes impedirlo. Ambos combatientes estaban manchados de sangre, brotada, aparentemente, de la nariz de Esteban. Nos contemplamos durante unos instantes.

Siento haberte hecho perder la cabeza. Pero Esteban estaba desmayado. Nunca descubrimos la causa de aquella pelea. Cuando interrogamos a Juan, nos dijo: -Todo ha terminado. Realmente fue por mi culpa, es evidente. Juan trataba de ser especialmente amable. No pretendo comprender a Juan,. La furia de Juan, sospecho, era enteramente artificial. Como un perro a quien castigan por haber mordido a su amo.

La imagen de la madre adoptiva no es perfecta. Sospecho que Juan incitaba deliberadamente a su padre a traicionarse de ese modo, como si se dijera: "De alguna manera debo comprender a estos. Muchos los asimilaba por completo en un cuarto de hora. Tuve el privilegio de asistir a una de estas conversaciones. Dejamos que la presa atravesara el molinete y se instalara en su compartimiento de primera clase.

Soy Un chico raro, pero eso no importa. Vamos a hablar de usted. Pero desde mi punto de vista el raro es usted. Soy un hombre de negocios. Gasto mi dinero de muchas maneras. Parte se destina a los hospitales y a otras obras caritativas en nuestra ciudad.

Pero casi todo vuelve al negocio para agrandarlo y mejorarlo. Ha tocado muchos puntos interesantes. No quisiera perderme ninguno.

Primero, la comodidad. Cuando marcha a ochenta a uno le parece que fuera a treinta. El mismo amaba la velocidad. Uno paga lo justo, lo condecoran, y todo el mundo sabe que uno ha cumplido con su deber.

Puede hacerla en parte manejando bien su negocio, y en parte utilizando su influencia personal. Pero no es posible; hay que sacrificar la comodidad a la dignidad. No siempre le agrada. Tienes que llevarla.

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Olaf Stapledon Marxism and Christianity spring from the same emotional experience, but each in its way misinterprets, falsifies. The first six years of his life were spent with his parents at Port SaidEgypt. His widow and their children scattered his ashes on the sandy cliffs overlooking the Dee Estuarya favourite spot of his that features in more than one of his books. Wells in their correspondence. Some commentators have called Stapledon a Marxist, although Stapledon distanced himself from the label. Fifty Key Figures in Science Fiction.

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